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El atraco

29.11.2017

Lo tengo clarísimo, no sé vosotros pero yo, desde LAS IDEAS DE GALA no me cabe ninguna duda de que si tuviera que perpetrar el atraco del siglo a un museo, mi objetivo sería el Museo Nacional de Artes Decorativas.

 

Y muchos os preguntaréis ¿pero teniendo La mona Lisa en el Louvre, Las Meninas en el Prado, La Noche Estrellada de Van Gogh en el MoMA, etc, etc, etc… cómo se te ocurre atracar el Museo Nacional de Artes Decorativas? Pues muy sencillo, desde ayer alberga la exposición Manolo Blahnik: El arte del zapato.

 

Todo un espacio de lujurioso fetichismo hacia los que, como yo (y somos más de los que imagináis), perdemos la consciencia por un par que sea exclusivo, divino, resultón, que rompa con el borreguismo y la producción en cadena, que sea reflejo de exclusividad y, sobre todo, porque son los reyes de los pies.

 

Manolo Blahnik es a los pies lo que Miguel Ángel al Renacimiento: un maestro del arte. Recuerdo una ocasión en la que viajando por Estados Unidos con un noviete que tenía (si, porque aunque no lo parezca una tiene su vida amorosa) encontré en unos grandes almacenes de descuento un par de zapatos del gran artista. Su precio era irrisorio para el modelo que tenía en mis manos. Estuve a un pelo de comprármelos.

 

Eran preciosos, espectaculares, divinos, gloriosos, insignes, frenéticos, delirantes y apoteósicos; iban a ocupar un lugar destacado en mi casa… hasta el punto que me planteaba incluso enmarcarlos. Eran unas sandalias estilo mule en tono verde y decorados con pequeñísimas plumas de pavo real.

 

Y sólo costaban 250 dólares ¡250 dólares!

 

Y qué creeis que hice. Pues los agarré para envidia de todas las arpías que estaban a mi alrededor con mirada de aguilucho desmayado de hambre y me dispuse a ir a pagar por tan exclusiva pieza. Vivía un momento de catarsis. Unos maravillosos Manolo Blahnik iban a ser míos. Mío, mío, míoooooo.

 

Pero esa parejilla que me acompañaba de golpe apareció y me suelta:

 

- ¿250 dólares por unos zapatos que ni siquiera te entran por que no son tu número?

 

Como entenderéis, una persona que no tiene alma para entender el arte (aunque sea del zapato) no puede estar conmigo mucho tiempo. Y más si luego el se mete en la tienda Apple y se vuelve loco con chismitos electrónicos que se producen en Asia la mayor parte de sus componentes y que la mano de obra vive en condiciones indigentes prácticamente.

 

Finalmente terminé soltando el par, pues claro, mi conciencia terminó ganando (será malaje). Pero aún hoy lo pienso y repienso, y lo vuelvo a requetepensar ¿por qué no me los compré?

 

Por fortuna me hice una foto mientras me los probaba y, al menos me queda el recuerdo gráfico de la oportunidad perdida.

 

Sí, lo sé, os puedo parecer una fashion victim, pero no me importa. Manolo es único, un artista, un virtuoso de la moda. Anna Wintour, directora de Vogue en Estados Unidos, ha utilizado el mismo modelo de tacón desde hace más de veinte años y por supuesto no hace falta ni añadir que son del artista canario.

 

En fin. Voy a ver si consigo unos planos del Museo Nacional de Artes Decorativas y me hago con un croquis de sus medidas de seguridad. Y de paso empiezo a hacer hueco en mi casa porque, woo, woo y más woo, en algún lugar de honor tendré que colocar mi botín del atraco del siglo XXI.

 

 

 

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