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Le petit prince

15.09.2017

Esta madrugada un nuevo miembro de la pandilla ha venido para engrosar las filas. Le petit prince se llama Gonzalo (Gonzalito para los más allegados) y promete ser, según sus progenitores, un tenor de potente voz -o al menos es lo que me ha llegado vía Whatsapp porque al parecer la criatura ha salido algo estridente con sus alaridos-. Así que aquí estoy, después de haber dormido más bien poco (os recuerdo que ayer fue Juerves) y buscando un regalo que llevar al hospital.

 

Y aquí se plantea mi dilema. Bueno, más bien no diría dilema, me ceñiría más a mi guerra contra ciertas injusticias hacia las madres. Y es que soy de la opinión que como todo el mundo regala al niño, todo el mundo mima al niño y todo el mundo se desvive por el niño (ojo, normal, es un ser totalmente indefenso), el papel de la madre (persona que ha hecho todo el esfuerzo no sólo durante los 9 meses de embarazo, sino también tras el parto y lo que le queda de aquí en adelante) queda relegado a un segundo plano.

 

Así que he decidido que puestos a regalar, pienso regalar a la madre. Además, Gonzalito tendrá de todo y ya me veo a mi pobre amiga poniendo caras de “gracias por el regalo” pero pensando por dentro “ay la leche de verdad piensan que le voy a poner eso a mi niño”.

 

Y que mejor regalo para la madre que un buen jamón de bellota ecológico Señorío de Montanera. Sí, por que para los que no lo sepan, durante el embarazo, por culpa de la toxoplasmosis el jamón está vetado y basta que con que te prohíban algo para que lo desees con más ganas.

 

En principio, para los que no estáis metidos en la materia, podríais pensar que un jamón ibérico de bellota, por su propia naturaleza, ya es un producto lo suficientemente ecológico como para ser categorizado como tal. Error.

 

Sin embargo el jamón por el que me he decantado regalar es procedente de un cerdo de raza ibérica, criado en total libertad en la dehesa extremeña y alimentado durante la montanera tan sólo de bellota y pastos naturales. Además, este jamón ecológico ha sido sometido a un proceso de elaboración artesanal y con un largo periodo de curación en bodegas naturales excavadas en rocas… Pero lo más importante de todo después de este rollo que os he soltado es que el jamón ecológico está de exquisito, buenísimo y, solo de pensar en él… Woo, woo y más woo… me entran ganas de quedármelo yo y comprarle algo al le petit prince.

 

 

 

 

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