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A caballo regalado... cepíllale los dientes

14.03.2018

Odio ir al dentista. Lo odio con todas mis fuerzas. Y no es porque piense que me va a hacer daño o porque solo de pensar en el ruidoso repelente que hacen sus aparatejos me pone la piel de gallina (que también todo sea dicho de paso). Odio ir al dentista porque siempre me encuentra alguna caries y mi bolsillo se resiente aún más en este mes de septiembre.

 

Hoy me toca en teoría simplemente una limpieza bucal. Mientras espero mi turno en la sala, ojeo en una revista el último grito en materia de moda ecológica. Resulta que hay una empresa que hace bolsos de pieles recicladas de pescados como el bacalao, el salmón o las percas. Por lo que veo en el artículo, el sector de la marroquinería ha comenzado a concienciarse en la producción ecológica aunque todavía le queda un trecho para que el proceso manufacturero sea 100% sostenible.

 

La verdad es que si me preguntan antes de leer este artículo, una pensaría que el único bolso ecológico que encontraría en el mercado sería el bolsococo. Pero no resulta que cada vez son más los fabricantes que apuestan por materias primas biodegradables, tintados que respetan el medio ambiente y el uso de aguas De Fuentes geothermal es y con energía que proviene de centrales hidroeléctricas renovables. Además, esta pieles son cosidas a mano en talleres artesanales. 

 

Siempre he querido un bolso Birkin de Hermes, pero como no me toque la euromillones, no sé yo... Si algún día me caso creo que en lugar de pedir un diamante, le rogaría a mi futuro prometido que me obsequiara con este icono de la moda (a ser posible tamaño mediano y en tonalidad negra que pega con todo). Mientras tanto contempló estos bolsos de fabricación sostenible, que todo sea dicho, son ideales. Si no lo veo no me lo creo. Y además resulta que son aptos para mi bolsillo.

 

Woo, woo, y más woo. Es mi turno de que me criben la boca pues me acaba de llamar la auxiliar para pasar al potro de tortura. Ya podrían inventar una forma sostenible de limpieza bucal casera para no tener que venir por aquí. Y eso que yo soy de las que se frotan fresas, limón y bicarbonato por mi dentadura para mantener mis dientes cual perlas lustrosas. Pero parece que las caries que pudieran encontrarme en breves momentos se resisten a las modas de los remedios de la abuela.

 

 

 

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